viernes, 23 de diciembre de 2011

¿seguro?

-Que amable de su parte ofrecerme su vida a mí servicio monsieur Jensen-
-no seria demasiada carga, pues con solo un vislumbramiento de su belleza llegaría hasta donde ningún hombre puede mademoiselle Jane-dijo dulcemente
-¿Jane?¿ De donde ha sacado ese nombre?-pregunte exasperada
-no lo oculte cherie,ya se que britannia no es su verdadero nombre-
-¿como que no es mi verdadero nombre?!Per deu ¡usted me esta asustando
-no se asuste de mi mademoiselle, no tema, acaso no se fijo que su valija dice
´´ Jane Elizabeth Winchester Cullen´´?-dijo sonriendo
-Oh por dios, no pensé que se daría cuenta-dije un poco decepcionada de mi misma
-no se preocupe cherie, usted también desconoce mi verdadero nombre, pero por ahora llámeme Jensen
-¿me podría decir que hace usted en este desolado camino y de noche?-le pregunte
-la buscaba a usted mademoiselle
-¿ a mi?¡si usted recién me conoce!
-eso supone usted querida mía - me dijo, y yo no soportaba mas la ferviente mirada que me dirigía
-pues bien, si tanto me conoce, dígame a que ha venido
-a salvarla
-¿ a salvarme?¿de que?-comente sorprendida
-usted sabe de quien cherie
-si lo se, lo que no se es de donde sabe usted mis cosas
-por ahora no importa mademoiselle, solo importa que estará a salvo
-¿seguro me lo dice?-sorprendida de confiar tanto en un extraño
-seguro-me respondió, y sin darme cuenta, ya había desaparecido

Abrí los ojos, la luz del sol se aproximaba lentamente.de una manera demasiada súbita, mi mente reprodujo las imágenes de la noche anterior.tendia a negar estos hechos, todo debía ser un sueño. Pero no, no podía serlo, ya que en el asiento celeste  del carruaje relumbraba un rubí, que sinceramente no era mío. Solo podía ser de Ms. Jensen. Una piedra deslumbrante de un descomunal tamaño, que denotaba nuevamente que a tal hombre el dinero no le escaseaba.
¿Y eso? Faltaba algo, pero no sabia que. En un instante me di cuenta que el carruaje no se movía; incluso había estado quieto desde que me desperecé.Abri l puerta y me baje.el cochero no estaba.
Me di vuelta y vi la mansión de campo de mi abuelo. Si, una mansión, porque mi familia, aun en las peores épocas, quiso mostrar lo que nunca fue. ¡Al fin habíamos llegado! Entre corriendo y de inmediato me dirigí a la habitación principal. No había nadie.
Busque en la cocina y en los establos, tampoco  había nadie. Desesperada empecé a recorrer la casa, preguntándome el porque de este suceso.
Al entrar en el altillo, vi un mínimo destello detrás de un cuadro; sigilosamente me asome para observar que era. Solté un grito ahogado. ¡Era mi hermana!
Estaba quieta, despedía una luminosidad dorada. Su belleza se reflejaba intensamente con un vestido blanco, descalza y el pelo rubio suelto en los hombros descubiertos.
-Melanie.-grite su nombre ahogadamente-¿Qué haces aquí?
-jane, hermana-dijo quedamente-no busques mas, vete de aquí, corres un gran peligro. No me preguntes el porque. Corre lo más rápido que puedas, siempre de día. No vuelvas a casa, no encontraras más que ruinas. Vete jane, sálvate.
-no, dime que suce….-no termine de hablarle, porque súbitamente su tan claro rostro había comenzado a desvanecerse cual fantasma.
-te veré pronto hermana-murmuro.
No podía moverme. El cuerpo se me había paralizado. pero mi mente trabajaba lo mas rápido posible para encontrar la difícil conexión entre todos estos sucesos...no encontré ninguna, aunque en mi subconsciente estaba segura que algo muy extraño estaba ocurriendo ,me atrevía a decir que hasta siniestro.
Ya había oscurecido. No me importo el tiempo, ni mi cuerpo. Estaba cansada, sedienta, pero no podía solucionar esos ínfimos problemas cuando mi hermana se me había aparecido y no encontraba un humano o animal en todo el terreno.
Baje las escaleras y me dirigí a la cocina. Me serví un vaso de agua, cerré el grifo  y voltee. ¡Oh! ¡No era posible! Un trozo de tela color azul ensangrentada en el piso; en la mesa, otro rubí. Gire el rostro hacia la puerta, a sabiendas que corría peligro, y el estaba allí, reluciente.
-cherie jane-dijo sonriendo con sus hermosos labios y sus ojos brillando.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Oscuridad

Una profunda oscuridad sin luna reinaba silenciosa,
Y yo, la única ocupante de este ataviado carruaje, exceptuando al cochero y a las seis yeguas de pura raza que el conducía, empezaba a desperezarme tras haber dormido durante el día en el incomodo asiento.
Sin nada mas que hacer me dedique ha observar a través de la ventanilla.de repente, y sin pensarlo, regresó a mi mente las palabras de mi abuelo que, con esa extraña carta, me comunicaba que no parara en ningún tramo del camino.
¿Pero por que? embarcaríamos dos semanas después y no había razón o causa aparente para que no pudiera parar para dormir un rato, o para cambiar las yeguas incluso.
Creo que estuve largo rato pensando en ello hasta que, a lo lejos, vi un pequeño, un ínfimo destello luminoso.
Al no repetirse m despreocupe de esto.
Luego de media hora aquel se volvió insistente, pero ya no era un destello que pudiera atribuir a un desliz de mi vista o mi mente, ambas muy poco lucidas por el viaje. Estaba mas cerca, a unos diez metros del carruaje. de repente vislumbre en el camino, delante de las yeguas un hombre que gesticulaba sin dudas para que paráramos .
El conductor le hizo caso y al estacionarse al lado de aquella extraña persona le pregunto cortésmente si necesitaba ayuda
-¡no!!No !no necesito nada pero por lo que mas quieran no detengan el carruaje a nadie mas hasta que amanezca! no lo hagan!
Tras esta advertencia salio corriendo como condenado a través de los campos que lindaban el sendero. Antes de desaparecer me percate de que su levita azul estaba desgarrada y que la camisa estaba ensangrentada.
Continuamos camino sin prestarle demasiada atención a este extraño personaje durante una interminable hora hasta que el coche se detuvo otra vez.
El cochero hablaba con alguien pero muy quedamente, por lo cual no pude apreciar mucho de su conversación. Se abrió la puerta del carruaje y se asomo la persona más bella que he conocido. Su cabello rubio estaba elegantemente sujeto en la nuca con una cinta y sus vestiduras dejaban notar la alta posición social en la que este ser se encontraba. Su levita roja adornada con hilos de oro y piedras preciosas, al igual que sus zapatos. La camisa era de la mas exquisita seda, pero sobre todo esto no podía admirar otra cosa que no fuera su belleza natural .sobresalían sus marcados pómulos y sus penetrantes ojos pardos, enmarcados con una bella hilera de pestañas, sus cejas y su gesto resultaban perspicaces y su boca era como uno de los rubíes que se encontraban en sus anillos; perfectamente pulida, suave y dura a la vista y de un rojo impresionante.
Aquel ser me deslumbro y no pude decir algo coherente durante medio minuto, solo balbuceaba algo como ángel o divino.
Luego de recuperar la compostura me presente:
-Britannia Mesina Livingston, de Ipwich, Inglaterra a su servicio-y con una voz deslumbrante y acampanada me respondió
- Jensen Iepocrif Brukner, de Bremen Alemania; a su servicio por toda la eternidad si así lo prefiere.
Inmediato rompí en carcajadas y el me siguió, con una risa que dejaría a cualquier ser pasmado por su belleza.